Gracias a ellos, no estamos como Venezuela

Por Ricardo Bustos

Como bien dice el amigo «Argento» en Informadorpúblico.com, «la sociedad que salió del anonimato e integran los hermanos Rodríguez Saa con los residuales del «modelo» que quedó solo en un proyecto, en realidad mueve más a unión para representar un típico sainete argentino; más que a algo serio. Que quieren demostrar los Adolfo y los Alberto a esta altura de la castigada historia argentina? .

No se entiende bien. De todos modos para fortalecer la campaña de Mauricio Macri, en la reunión de la fundación “Patria”, donde quedaron sentadas las bases de tan «importante compromiso político», faltaron: Guillermo Moreno, Oscar Parrilli, Diana Conti , Carlos Kunkel, Máxino Kirchner, Amado Boudou, Aníbal Fernandez, Juan Cabandié, Axel Kicilof, Daniel Scioli, José Luis Gioja, alguna adhesión desde el exilio de Milagro Sala, Lázaro Baez, José López, Ricardo Jaime, Luis D’Elia, los hermanos Shoklender y algún gobernador o intendente que se resiste al cambio; en fin, un grupo exquisito de la política que tanto contribuyó a la grandeza de este (nuestro) desquiciado país.

En la medida que no hagamos un «reconocimiento» a tremendos aportes cívicos prestados por estos políticos, estaremos en deuda con ellos, por no haber llegado a entender el sentido que le dieron a su forma de gobernar. Somos muy injustos. Sólo cabe esperar que un día la Justicia los interrogue profundamente y saquemos algo en limpio y nos quede en claro qué quisieron hacer de este maltratado, injusto, inmoral y prostituido país que nos legaron. Ese país, esa nación, mal que nos pese son nuestros».

Quizá deberíamos darles las gracias, porque con su comportamiento, han permitido que una gran mayoría de ciudadanos eligieran el cambio el día que fueron al cuarto intimo o privado. Si lo que tenemos hoy no convence, en el año 2019, quitaremos el polvo a las urnas y nuevamente ejerceremos nuestro derecho constitucional. La única y sana manera de convivencia institucional que podemos aportar los ciudadanos que pretendemos lo mejor para nuestra Nación.

La lista de problemas por resolver es muy extensa y los tiempos de la política no son los del pueblo que los padece. La paciencia ya no es una virtud porque muchas veces el fraude se hizo dueño del sistema y eso la sociedad no lo perdona mas.

Políticos millonarios con dineros del pueblo pobre, una cuenta que no cierra en ningún país civilizado y mucho menos en Democracia.

Al menos nos salvamos de padecer la crueldad que la política venezolana ejerce sobre los ciudadanos de la hermosa y castigada nación.

«La peor verdad sólo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande». Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

El autor es: Locutor Nacional-Comunicador.
Capiovi Misiones, Argentina
DNI 7788556

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