Katu Arkonada, el asesor de López Obrador

Por María Celsa Rodríguez

En octubre de 2017, en el portal de Visión Liberal, fue publicado mi columna «Las venas narcos y etarras que aún bombean en América latina». donde analizo a dos asesores de Evo Morales:

Romer Gutiérrez Quezada, un exasesor del gobierno y que estaba próximo a ser nombrado vicecónsul de Bolivia en San Pablo (Brasil) cuando fue encontrado en este país con 99 Kg de cocaína evaluada en 700,000 dólares. Y el otro, Katu Arkonada, el Jefe de Gabinete de la Ministra de Comunicación de Bolivia, Gisela López, que es un exterrorista vasco, un marxista-leninista, militante de la izquierda abertzale en Euskal Herria, que pertenece al nacionalismo radical vasco, de la cual surgió ETA y está ligado con Batazuna. En 2011 estuvo en el Foro de Sao Paulo por «invitación expresa de Daniel Ortega -Presidente de Nicaragua-, y su ‘Frente de Liberación Sandinista'». Luego de ser detenido en España, por sus vinculaciones con la ETA, vino a América y cambió su nombre de Israel Arconada Gómez, por Katu, y Arkonada con K.

Estando en campaña Lopez Obrador, se instaló en México, presentándose como amigo personal de Pablo Iglesias, líder del Partido Podemos de España. Allí se ajustó a las filas de Morena y luego del triunfo en las elecciones se convirtió en asesor de AMLO en temas relacionados con Latinoamérica. Es más, quien aconsejó a Morena, a dar el apoyo a Maduro, fue Katu.

En 2011, el juez Pablo Ruz, en un auto condenatorio contra sus líderes de Askapena, a la que pertenecía Arkonada, que es una de las organizaciones del brazo político del grupo terrorista, resolvió que: «la participación de dirigentes de Batasuna en foros internacionales como el de Sao Paulo, donde coincidieron con presidentes de gobiernos de izquierdas, obedece a una orden expresa de ETA». En esa resolución judicial el juez enfatiza que Askapena tenía la misión de «crear un entramado de relaciones internacionales para preparar en terceros países asentamientos para los terroristas que huyen de la Justicia española».

Arkonada era el puente, un embajador carismático buscando espacios donde desarrollar sus actividades en latinoamérica.

Curiosamente su participación en el Foro de Sao Paulo, y luego como «embajador» en varios foros realizados en Nicaragua, por invitación de Daniel Ortega, exponiendo en Cuba, en Guatemala, en Ecuador y en Brasil, logró que se firmara una declaración para «abrir un proceso de paz y democrático, abierto en el País Vasco, que comience con la legalización de Sortu».

Sortu, es el partido político de la izquierda abertzale, que busca camuflarse desde el radicalismo de izquierda en su nueva etapa posterior a ETA. Algo que también hizo las FARC en Colombia, de esa manera han encontrado la forma de lograr la impunidad de sus crímenes con el antídoto que le da la política.

Ahora a México, país donde el narcoterrorismo, la trata de personas, y los coyotes haciendo negocios en la frontera, junto con las ideas duras de izquierda, han proliferado con fuerza en el país azteca y Arkonada, sintió que era el lugar indicado para asentarse.

Los legisladores Dolores Padierna y René Bejarano, fueron sus guías hacia Morena, mientras el presentó tarjeta de ser representante de la Red Intelectuales en Defensa de la Humanidad, una ONG que la financia la Dictadura venezolana y que se encamina a dilatar ideas «contra toda forma de dominación y exclusión», con el solo propósito de extender vínculos de izquierda con otros países donde las líneas etarras hagan pie en Latinoamérica.

Últimamente se lo ve cerca de Gerardo Fernández Noroña, que es diputado federal por Morena, que se califica de «luchador social» y apoya a Maduro, considerando a Chávez, un genio y ejemplo. En una foto se lo puede ver a Katu Arkonada, junto al filósofo Fernando Buen Abad y Fernando Noroña rumbo a la toma de posesión de Nicolás Maduro, de cuya elección fue «observador internacional».

Sus intervenciones en temas políticos en México, lo ratifican las fotos junto a Yeidckol Polevnsky, Presidente del CEN de Morena y ex senadora de la República; con la joven senadora Citlalli Hernández, fanática de AMLO, así como con Tatiana Clouthier, diputada federal, quien fuera coordinadora de campaña de AMLO, y era con la que más se lo veía a Katu, en reuniones publicas, viajando en el metro, dialogando con la gente en la calle.

Toda la línea de la izquierda enquistada en el país azteca, es su elemento de activación.

La posición de López Obrador, de apoyar a Maduro, lo aclaró luego de reunirse con el Presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, a quien le negó formar parte del grupo internacional de países que apoyaban a Guaidó. Dijo que el problema lo debe resolver los venezolanos, y que solo intervendrían luego de un dialogo, así México, ayudaría a buscar «una salida al país», no una confrontación, dijo López Obrador.

Luego Arkonada, escribió en su Twitter: «Mientras nosotros debatimos por pequeñeces, López Obrador, le ha dado hoy una clase de historia y geopolítica a Pedro Sánchez».

Era claro que quien estaba detrás de esta decisión era su asesor. Seguir la política de neutralidad aconsejada por el exetarra es estar en una linea gris – ni blanco ni negro, ni a favor ni en contra de Maduro. Lo que se dice «ser política y diplomáticamente correcto». Ser tibio frente al hambre y al abandono de un pueblo que tiene necesidades y muere sin medicinas. Pero es también ser cómplices de los delitos de lesa humanidad en que ha caído el gobierno venezolano.

La ayuda humanitaria centra a Katu, que asesora a quien lo financia (el gobierno de Maduro), dando posición a la Dictadura frente a la aceptación o no, del ingreso de las mercaderías.

Los argumentos del exetarra se desarrollan dentro del núcleo que vierte la burocracia en cuestiones donde el Estado debe tomar decisiones, calificando que hay ausencia de coordinación con el Gobierno electo para permitir el ingreso. Considerando un esquema de «provocación político-militar» que esconde otras intenciones pre diseñadas por los EEUU., que ya en anteriores casos, tras las «ayudas humanitarias» han ingresado «tropas militares foráneas al país receptor de esos recursos, los ejemplos los tenemos en Libia, Siria e Irak», dijo Arkonada en una entrevista hecha hace poco.

Asesorando a Maduro, a Ortega y a López Obrador, Arkonada, dirige los hilos con el poder que le dan los gobiernos de la izquierda, el paño con que protege el Socialismo del Siglo XXI, que aun dirige rincones de latinoamérica, mientras el mundo busca torcer su fuerza.

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