Las cobranzas de un malabarista (2 de 2)

MI VOZ ESCRITA, Por Jorge Herrera

En la primera parte de esta entrega me referí a lo peligroso que puede resultar más temprano que tarde la recurrente inferencia del licenciado Danilo Medina Sánchez.

Peligroso, porque lo que hasta ahora luce como un vicio o una debilidad por hacerse el gracioso, una pura manifestación demagógica de un presidente candidato en apuros que antes eran insospechados, podría desencadenar pasiones arteras y desmedidas.

La sagacidad del auto-impuesto candidato peledeísta le permite saber con toda certeza más que por las encuestas, en tanto pueden ser manipuladas, por su propia percepción que si toma en cuenta el sentir de la calle, la opinión de la “gente de a pie”, de esos desarrapados que el PLD ha envilecido hasta la condición de despreciables, los números están a años luz de su deseo.

De modo que sin necesidad de auxilio de la retórica insulsa de un discurso rebuscado, yendo directo al grano, el Danilo de las visitas sorpresa, que nunca han sido sorpresa ni visitas, acaso por temeridad, está jugando con candela sentado en un barril de pólvora. Ni más ni menos.

Sus alocuciones ante la muerte trágica de Juan de los Santos, zar de las bancas de apuestas, y la celebración de la natividad de Jesús, el mártir del Calvario, sin que se considere exageración, no podían ser más cínicas y desafortunadas.

Aprovechar hechos de esa naturaleza con el preconcebido propósito de obtener ganancia política, no es propio del cristiano que Danilo quiere aparentar. Sobre todo, porque el palmarés del que él es titular es igualito al de un saltimbanqui de la peor calaña.

Sus alegadas colaboraciones económicas al Partido Comunista de la República Dominicana (PACOREDO), mientras fingía ser ministro en una secta evangélica por los predios de Arroyo Cano, es para ganar el premio más alto a la simulación.

Y que conste Magistrado, hay más…

jorgeaherrera15@hotmail.com

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