Embajada de España celebra su Fiesta Nacional

Por Sin Reservas

La misión diplomática española acreditada en la República Dominicana celebró con compatriotas, amigos, relacionados, miembros del gobierno dominicano y del cuerpo diplomático acreditado en el país, la Fiesta Nacional de España.

Al dirigirse a los invitados su excelencia el señor embajador Jaime Lacadena Higuera dijo, «con gran afecto quiero darles a todos ustedes la bienvenida a esta Residencia de la Embajada de España y al mismo tiempo expresarles mi agradecimiento por compartir con nosotros la celebración de nuestra Fiesta Nacional, el día en el que los españoles conmemoramos el Descubrimiento de un Nuevo Mundo».

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Yoshihiro Miwa, Consejero de la embajada de Japón y esposa; Diego Blanco y esposa y Lina Ruiz de Grullón

Y agregó; «Aventura incomparable que no sólo permitió a la Humanidad entera adquirir conciencia cabal de la forma, la dimensión y la riquísima diversidad de nuestro planeta, sino que, como señaló S.M. el Rey, convirtió a España para siempre en una ‘Nación Americana'».

Indicó que, «por ello hoy, quinientos veintitrés años después de aquella gesta memorable, y precisamente aquí en esta capital, Primada de América, es una magnífica ocasión para reiterar que los españoles sentimos a Iberoamérica como parte esencial de nuestra identidad como Nación. Una magnífica oportunidad para reafirmar, una vez más, nuestra irrenunciable vocación americana expresada en el dinamismo de nuestras relaciones económicas, comerciales, políticas o culturales, en la singularidad de nuestras relaciones familiares, expresada en fin en el compromiso de nuestras relaciones de solidaridad».

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Vista parcial de los invitados

Iberoamérica nos permite comprender la España de hoy. Más aún, sin Iberoamérica, España no sería lo que es. Y tampoco lo seríamos los españoles. Tales son la pluralidad, el arraigo y la riqueza de lo que indisolublemente nos une que tendremos que dar la razón al gran escritor mexicano Carlos Fuentes cuando dice «Yo creo que el Atlántico no existe», resaltó el embajador.

«Es este pues un buen momento para expresar a todos nuestros hermanos latinoamericanos aquí presentes el testimonio de nuestra fraternidad, transmitirles nuestra cercanía, nuestra admiración y nuestro respeto y reiterarles nuestra apuesta solidaria por su futuro, que, nadie lo dude, es nuestro futuro».

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Otra vista parcial de los invitados

Lacadena envió un mensaje al presidente dominicano, expresando lo siguiente: «Señor Canciller, Quiero aprovechar su presencia que tanto nos honra para pedirle que traslade mi más respetuoso saludo al Presidente Danilo Medina y para reiterar públicamente el compromiso de España con la República Dominicana. Bien sabe usted Señor Canciller con cuanto entusiasmo y con cuanta responsabilidad puedo proclamar este compromiso que, tanto para el Gobierno como para el pueblo español es el resultado natural de una relación cotidiana, familiar».

Asimismo agradeció el voto de la República Dominicana para que España obtuviera, una vez más, un asiento como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el período 2015-2016.

También resaltó, que por tercer año consecutivo está presentando un ambicioso proyecto de diplomacia pública, bajo el nombre de «Las Semanas de España en la República Dominicana», que cuenta con más de treinta actividades y acontecimientos de índole académica, cultural, artística, social, gastronómica y deportiva, que se están celebrando en la capital, en Santiago y en Punta Cana.

ESPAÑA 5...Al dirigirse a sus compatriotas, el jefe de la misión diplomática, expresó:

«Mis muy queridos compatriotas; Como cada año en este Día, que es la Fiesta grande de todos los españoles, me produce una enorme satisfacción recibiros y, al mismo tiempo, expresaros mi admiración, gratitud y cariño. Vuestra presencia siempre honra esta que es vuestra casa y os digo sin rubor alguno que, como Embajador de España en la República Dominicana, nada me enorgullece más que poder dar testimonio de vuestra extraordinaria contribución al esfuerzo colectivo de todos los dominicanos».

A continuación el discurso integro:

Con gran afecto quiero darles a todos ustedes la bienvenida a esta Residencia de la Embajada de España y al mismo tiempo expresarles mi agradecimiento por compartir con nosotros la celebración de nuestra Fiesta Nacional, el día en el que los españoles conmemoramos el Descubrimiento de un Nuevo Mundo, aventura incomparable que no sólo permitió a la Humanidad entera adquirir conciencia cabal de la forma, la dimensión y la riquísima diversidad de nuestro planeta, sino que, como señaló S.M. el Rey, convirtió a España para siempre en una «Nación Americana».

Por ello hoy, quinientos veintitrés años después de aquella gesta memorable, y precisamente aquí en esta capital, Primada de América, es una magnífica ocasión para reiterar que los españoles sentimos a Iberoamérica como parte esencial de nuestra identidad como Nación. Una magnífica oportunidad para reafirmar, una vez más, nuestra irrenunciable vocación americana expresada en el dinamismo de nuestras relaciones económicas, comerciales, políticas o culturales, en la singularidad de nuestras relaciones familiares, expresada en fin en el compromiso de nuestras relaciones de solidaridad.

Iberoamérica nos permite comprender la España de hoy. Más aún, sin Iberoamérica, España no sería lo que es. Y tampoco lo seríamos los españoles. Tales son la pluralidad, el arraigo y la riqueza de lo que indisolublemente nos une que tendremos que dar la razón al gran escritor mexicano Carlos Fuentes cuando dice «Yo creo que el Atlántico no existe».

Es este pues un buen momento para expresar a todos nuestros hermanos latinoamericanos aquí presentes el testimonio de nuestra fraternidad, transmitirles nuestra cercanía, nuestra admiración y nuestro respeto y reiterarles nuestra apuesta solidaria por su futuro, que, nadie lo dude, es nuestro futuro.

Querer compartir el futuro nos da la oportunidad de afrontar juntos los desafíos y responsabilidades que exige una sociedad más justa y solidaria, una sociedad abierta e incluyente, irreprochablemente democrática, firmemente comprometida con la promoción y protección de los Derechos Humanos. Y para hacer frente a estos retos, juntos también hemos acordado la renovación del sistema de Cumbres Iberoamericanas, adaptándolo a una realidad internacional cambiante y teniendo siempre presente el objetivo de consolidar nuestra Comunidad como actor imprescindible en el concierto de las naciones.

El resultado de la renovación, concluida el año pasado en Veracruz, es un nuevo impulso a la relación de los 22 países que conforman la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Además de reforzar la Secretaria General como instancia coordinadora del conjunto de organismos que operan en el ámbito de la misma, la reforma persigue una Organización más ágil y eficaz que reunirá con carácter bienal a los Jefes de Estado y de Gobierno y todos los años a los Cancilleres de nuestros países.

Al mismo tiempo, hemos decidido concentrar nuestra cooperación en las áreas del conocimiento, la cultura, la lengua, la cohesión social y el trabajo de nuestras empresas, todo ello con un enfoque más práctico que permita obtener resultados concretos en beneficio de nuestros ciudadanos.

En todo este esfuerzo siempre hemos contado con el apoyo incondicional de la República Dominicana cuyo compromiso iberoamericano valoramos tanto como su determinación y liderazgo en el fortalecimiento de todos los procesos de integración regional y su firme voluntad de potenciar la cooperación birregional entre la Unión Europea y América Latina.

   Señor Canciller,

Quiero aprovechar su presencia que tanto nos honra para pedirle que traslade mi más respetuoso saludo al Presidente Danilo Medina y para reiterar públicamente el compromiso de España con la República Dominicana. Bien sabe usted Señor Canciller con cuanto entusiasmo y con cuanta responsabilidad puedo proclamar este compromiso que, tanto para el Gobierno como para el pueblo español es el resultado natural de una relación cotidiana, familiar. Una relación que se expresa con fluidez a través de un diálogo privilegiado basado tanto en la confianza cuanto en el respeto mutuos y que nos permite trabajar juntos, en completa armonía para conquistar hoy un mañana que haga honor a los anhelos y las exigencias de nuestros compatriotas.

Y puede estar seguro de que encaramos el futuro con optimismo y confianza. Así lo contemplan cientos de empresarios españoles que han hecho una decidida apuesta por la República Dominicana. Personas y empresas que se establecieron aquí trayendo consigo proyectos definidos por el esfuerzo responsable y la visión a largo plazo.

Me siento orgulloso al comprobar que todos ellos han demostrado la solidez de su compromiso contribuyendo de manera muy destacada al desarrollo económico y social de este querido país. Lo hacen a través de la creación de decenas de miles de puestos de trabajo, lo hacen también a través de sus contribuciones a la Hacienda Pública Dominicana, lo hacen, y cada día de forma más notable y comprometida, a través de sus programas de responsabilidad social corporativa. Y lo van a seguir haciendo Señor Ministro, Señoras y Señores, porque confían en que seguirán contando con los instrumentos adecuados, reglas justas y de obligado cumplimiento, que garanticen la seguridad y la permanencia de sus inversiones.

Nuestros empresarios saben que cuentan con el apoyo incondicional de esta Embajada. Y deben saber también que tanto España como la República Dominicana aplaudimos con entusiasmo su decisiva contribución a la prosperidad de nuestros pueblos. Buena prueba de la importancia que ambas naciones otorgamos a nuestra relación económica es la celebración de la I Comisión Hispano-Dominicana de Comercio e Inversión, cuya creación quiero agradecerle nuevamente, Señor Canciller.

En nuestro primer encuentro pudimos constatar con gran satisfacción lo mucho que va bien. Pero también dedicamos muy especial atención a aquellos casos para los que todavía no hemos encontrado una solución adecuada y justa. Créanme si les digo que, a la vista de la extraordinaria disposición de la Cancillería dominicana, estoy convencido de que este instrumento pionero nos permitirá dar cumplida respuesta a las inquietudes que siempre pueden surgir cuando una relación es tan intensa y abarca un espectro tan amplio y diverso.

Como país abierto al mundo -permítanme recordar que somos el noveno país en recepción de inversión extranjera y el undécimo inversor mundial, el segundo en América Latina- desde España apreciamos en todo su valor las renovadas oportunidades que ofrece la República Dominicana. No puede sorprender por ello que en este año haya aumentado el flujo de nuevas inversiones que consolidan la muy diversificada presencia empresarial española. Entre todas ellas no puedo dejar de destacar nuestro liderazgo en el sector del turismo, que tanto protagonismo ha tenido y tiene en el crecimiento y prosperidad de nuestras dos naciones.

Nos complace especialmente comprobar cómo se van cumpliendo las metas expresadas para este sector por el Presidente Medina en su discurso de toma de posesión. En sintonía con esa prioridad, los empresarios españoles han demostrado que están dispuestos a ampliar su oferta con nuevos proyectos que se sumen a los ya presentes en el país y que han convertido a la República Dominicana en un destino turístico mundialmente reconocido y admirado. Creemos, eso sí, que para alcanzar una meta tan ambiciosa el permanente compromiso del sector privado merece estar acompañado de políticas públicas que garanticen su sostenibilidad y seguridad, muy especialmente en materia de salubridad y salud pública.

Señoras y Señores,

Cuando hace justo un año y desde esta misma tribuna, les hablé de las buenas señales que comenzaba a emitir la evolución de la economía española, ni los más optimistas entre nosotros podíamos llegar a predecir el cambio de ciclo que se ha venido consolidando en estos últimos doce meses. Hoy España ha superado todas las expectativas y ha crecido significativamente más que el resto de las economías avanzadas, estimándose que puede cerrar este año 2015 con un avance del 3,1% del Producto Interior Bruto. Por eso, con gran satisfacción y legítimo orgullo, puedo decirles esta noche que, gracias a un gran esfuerzo individual y colectivo y no pocos sacrificios, los españoles hemos demostrado hasta qué punto hemos sido capaces de superar una de las crisis económicas más profundas y duraderas de nuestra historia. Después de unos años muy difíciles, España ha vuelto a demostrar que es una nación vigorosa y fiable, rebosante de creatividad, iniciativa y dinamismo. 

Así es mis queridos amigas y amigos. El relanzamiento de nuestra economía sólo ha sido posible gracias a la férrea voluntad de un pueblo que se ha hecho más fuerte creyendo en su capacidad para superar cualquier obstáculo y también a la firme determinación del Gobierno de España que, desde el inicio de esta legislatura, ha puesto en marcha una exigente política económica basada sobre tres pilares fundamentales: la consolidación presupuestaria, la reestructuración y saneamiento del sistema financiero para activar el crédito y la inversión, y un ambicioso programa de reformas estructurales destinadas a recuperar la competitividad, impulsar el crecimiento y alentar la creación de empleo de forma sostenida. Los resultados están a la vista de todos: El fortalecimiento del consumo y la inversión, la reducción sustancial del déficit público, la mejora del sector exterior y el reequilibrio en las cuentas de la balanza de pagos, el incremento de la competitividad de las empresas, el espectacular tirón del sector turístico, que alcanzó el año pasado la cifra de 65 millones de turistas, récord histórico que volveremos a superar ya este mismo año. Factores todos ellos que nos permiten hablar de un cambio en el modelo productivo español y contemplar el futuro con optimismo renovado. Es obligado reconocer, no obstante, que la salida de la crisis no se habrá consumado mientras el desempleo continúe siendo una dolorosa realidad que afecta todavía a un número muy importante de hogares españoles. Aunque la tasa de paro ha descendido de forma sustancial en este último año, la creación de más puestos de trabajo estables y de calidad sigue siendo una de las máximas prioridades del Gobierno.

Y al hablar de compromiso y esfuerzo colectivos no quiero dejar pasar la oportunidad de saludar y reconocer con profunda gratitud la solidaridad de la numerosa comunidad dominicana arraigada en España donde cosechan el respeto y la simpatía que su generosa contribución a nuestro esfuerzo común ha merecido. Nos resulta muy grata además, Señor Canciller, la iniciativa del Gobierno dominicano de establecer en Madrid una sede del Instituto de Dominicanos en el Exterior, un instrumento que sin duda permitirá promover la cohesión de una colectividad presente en todos los rincones de nuestra Patria, fortalecer sus vínculos con la tierra que los vio partir y garantizar la mayor eficacia de su generosa contribución a la economía dominicana.

   Mis queridos amigas y amigos,

El pasado Doce de Octubre compartí con todos ustedes mi alegría por la proclamación de S.M. el Rey Felipe VI, «un rey para la esperanza y la concordia, para la libertad y la igualdad entre españoles», como lo expresó en aquellos días el Presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy.

La pasada semana S.M. garantizaba ante el pleno del Parlamento Europeo la lealtad de «una España unida y orgullosa de su diversidad, una España solidaria y respetuosa con el Estado de derecho”.

Y es precisamente en esta España unida y diversa donde, desde nuestra modélica Transición a la democracia, hemos podido alcanzar unas cotas de prosperidad sin precedente en nuestra historia. El reinado excepcional de S.M. Don Juan Carlos I, que culminó el año pasado, nos ha legado una España plural y plenamente democrática, un país de instituciones sólidas, con una Constitución que asegura nuestra convivencia tanto como garantiza la protección y el respeto de nuestros derechos y libertades fundamentales y, en definitiva, la supremacía de la Ley y la plenitud del Estado de Derecho.

Hoy, plenamente alcanzados aquellos objetivos que en la Transición fueron nuestro común anhelo, la España de S. M. Don Felipe VI es una Nación previsible y fiable en sus relaciones exteriores, un Estado comprometido con un modelo avanzado de comunidad internacional, un país moderno, productor de bienes y servicios de calidad y alto contenido tecnológico, una sociedad pujante y cohesionada, abierta al mundo y preparada para afrontar sus nuevos retos y que, a pesar de la crisis de estos últimos años, se ha consolidado entre las mayores economías del planeta, abierta y competitiva, en la vanguardia de la economía del conocimiento, una Nación creativa en lo cultural y, al mismo tiempo, consciente de su formidable patrimonio histórico.

Una España en suma avanzada y solidaria, perfectamente integrada en la Unión Europea y que asume sus compromisos con el resto de la Comunidad Internacional.

    Señor Canciller,

Precisamente por esta vocación de servicio a la Comunidad Internacional, España obtuvo, una vez más, un asiento como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el período 2015-2016. Agradecemos el voto de República Dominicana durante la elección y reiteramos nuestro compromiso de apoyar la candidatura dominicana en 2019. Mientras tanto, tenga la seguridad de que nuestra voz en el Consejo es también su voz, y que allí trasladaremos todas sus  propuestas.

España, décimo contribuyente al Presupuesto de la Organización, mantiene su firme compromiso al cumplirse 60 años de su ingreso en Naciones Unidas, destacando su liderazgo en la promoción y defensa de los Derechos Humanos, así como en los ámbitos de la diplomacia preventiva, la mediación y la acción humanitaria. Y en un año que tiene un significado especial para la Organización, puesto que también se cumple el 70 aniversario de su fundación, consideramos que es un momento propicio para que todos los países hagamos balance de lo conseguido hasta ahora y, sobre todo, de los retos que tenemos por delante. Por ello estamos promoviendo la adopción de una declaración que reafirme la vigencia del Preámbulo, Propósitos y Principios de la Carta de Naciones Unidas que esperamos pueda ser adoptada el próximo día 24.

De aquí al final de nuestra presencia en el Consejo de Seguridad, que este mes de octubre presidimos, España seguirá manteniendo una actitud proactiva en todos los asuntos de su competencia como ha demostrado en la recientemente celebrada Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible y lo hará en la próxima Conferencia sobre el Cambio Climático, cuya celebración esta prevista en Paris en el próximo mes de diciembre.

   Señoras y Señores,

Permítanme también dirigirme a mis muy queridos compatriotas.

Como cada año en este Día, que es la Fiesta grande de todos los españoles, me produce una enorme satisfacción recibiros y, al mismo tiempo, expresaros mi admiración, gratitud y cariño. Vuestra presencia siempre honra esta que es vuestra casa y os digo sin rubor alguno que, como Embajador de España en la República Dominicana, nada me enorgullece más que poder dar testimonio de vuestra extraordinaria contribución al esfuerzo colectivo de todos los dominicanos.

Habéis sabido enriquecer el legado que recibisteis de vuestros padres, un magnífico ejemplo de laboriosidad comprometida y responsable, de honradez y decencia, que permitirá también a las nuevas generaciones de españoles ganarse el respeto que hoy vosotros merecidamente cosecháis. Mucho más allá de la mera retórica, sois la imagen real, viva, diaria, de la relación fraternal que une a nuestros dos pueblos, pues conserváis orgullosos vuestro amor a España al tiempo que habéis construido vuestras vidas, vuestras familias y vuestras empresas en una República Dominicana que siempre os acogió como si fuerais hijos propios. Y como en todo amor correspondido, dedicáis lo mejor de vuestros talentos al desarrollo y prosperidad de esta que es vuestra segunda Patria, retribuyéndole con largueza la generosa acogida que de ella recibisteis.

Talento y esfuerzo puestos al servicio de la educación y la cultura, de las artes y las ciencias, de la creación de riqueza y la solidaridad con los más necesitados. Y también al servicio de un espíritu asociativo cuya mejor expresión son los Centros españoles y Casas regionales. Este año, el próximo día 8 de diciembre, el Centro Español de Santiago de los Caballeros celebra su cincuenta aniversario. A su Junta Directiva, aquí presente, y a todos sus socios mi más calurosa felicitación.

Mucho me complace anunciar que el último día de este mes estaremos en Santiago para hacerles entrega de la medalla de la Emigración con la que el Gobierno español quiere reconocer su extraordinaria aportación a la ciudad de Santiago, en la que por sus magníficas instalaciones y por la calidad y dinamismo de su masa social, goza de un liderazgo indiscutible. También quiero mencionar a la Casa de España de Santo Domingo, centro pujante y vital de esta capital, y al igual que el Centro Español, siempre dispuesto a colaborar con todas y cada una de las iniciativas de esta Embajada.

A punto de cumplir vuestro primer siglo de vida, habéis sabido demostrar como una perfecta combinación de experiencia y renovación garantiza la permanente vitalidad de vuestra institución. Este espíritu asociativo que compartís en Santiago y en Santo Domingo tiene además una admirable expresión de solidaridad y compromiso con aquellos con quienes la fortuna resultó más esquiva y para los que la Sociedad Benéfica representa mucho más aún que una institución ejemplar que les brinda atención médica, cuidado y afecto. Gracias a todos vosotros por vuestra generosidad y a las hermanas franciscanas por sus permanentes desvelos.

Asociativos y solidarios, también destacáis por vuestro afán por promover y estrechar los vínculos económicos y comerciales entre España y la República Dominicana. Gracias a ello, la Cámara Española de Comercio, Industria y Turismo, que cuenta con más de cuatrocientos socios, trabaja con el mismo entusiasmo y espíritu emprendedor que habéis convertido en seña de identidad de vuestra propia actividad empresarial.

Señor Canciller, mis queridos amigas y amigos,

También un año más quiero honrar desde esta tribuna la extraordinaria labor de la Cooperación Española, protagonista esencial de la Acción Exterior de España en toda América Latina, cuya labor en la República Dominicana define desde hace ya veintiocho años el verdadero alcance de nuestro compromiso con esta nación hermana.

Por ello, un año más me siento orgulloso de poder rendir público homenaje a cuantos, desde las diferentes Administraciones Públicas, las Órdenes Religiosas o la sociedad civil, han dedicado lo mejor de sus vidas a los demás. A todos vosotros, responsables de proyectos, técnicos y cooperantes, os saludo con el mayor respeto y admiración por cuanto hacéis en beneficio de los dominicanos más desfavorecidos.

Vosotros encarnáis un anhelo de solidaridad que está muy presente en la sociedad española y con vuestro trabajo diario lo canalizáis en ayuda desinteresada a los menos favorecidos. Se trata en definitiva de la mejor expresión de la solidaridad de España con el pueblo dominicano y de su compromiso en la consecución de una sociedad más justa, más democrática, más equitativa y más incluyente. Así es como día a día hacéis admirable realidad aquellas palabras del maestro Pedro Henriquez Ureña cuando aseguró que «España se volcó entera en el Nuevo Mundo, dándole todo cuanto tenía».

La larga andadura de la Cooperación Española en la República Dominicana siempre ha tenido como prioridad la lucha contra la pobreza y, además, ha trabajado constantemente alineada con las prioridades expresadas por el Gobierno dominicano y, cada vez con más frecuencia, en fructífera alianza con otros actores como la Unión Europea, el sistema de Naciones Unidas, las ONG,s o el sector privado.

Y ahora que felizmente la República Dominicana ya se consolida como un país de renta media, España reitera su compromiso de continuar cooperando en la consolidación del Estado de Derecho a través del fortalecimiento y modernización de sus instituciones democráticas, el acceso universal al agua potable, la educación para todos y la promoción del crecimiento económico sostenible, especialmente apoyando a las pequeñas y medianas empresas que, en el ámbito local, contribuyen a la mejora de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables, como son las mujeres y los jóvenes. Y muy pronto también esperamos anunciar una nueva fórmula de cooperación en la que uniremos nuestras mutuas experiencias y capacidades en beneficio de pueblos más necesitados que los nuestros.

Y como no podemos olvidar la inseparable relación entre la Cultura y el desarrollo de los pueblos, de este mismo espíritu de cooperación y de fraternal amistad participa el Centro Cultural de España en Santo Domingo. Desde su histórica sede del Colegio Gorjón, proyecta y promueve en sus más ricas y variadas manifestaciones tanto la cultura española como la dominicana, propiciando el diálogo y el intercambio entre ambas y ampliando las posibilidades de acceso de la población dominicana a una mayor y más enriquecedora oferta cultural.

 Queridos amigas y amigos,

Para celebrar los vínculos naturales, permanentes y esenciales que nos unen e identifican a españoles y dominicanos, la Embajada de España, en estrecha complicidad y colaboración con instituciones gubernamentales y académicas de la República Dominicana y con el generoso patrocinio de empresas y personalidades del sector privado español e hispano-dominicano, está presentando, por tercer año consecutivo, un ambicioso proyecto de diplomacia pública que, bajo el nombre de «Las Semanas de España en la República Dominicana», cuenta con más de treinta actividades y acontecimientos de índole académica, cultural, artística, social, gastronómica y deportiva que se están celebrando tanto en esta capital como en Santiago y Punta Cana. Les invito a todos ustedes a participar y disfrutar de las actividades programadas. Además, y como ya es tradición, las principales cadenas distribuidoras del país, grandes superficies y un buen número de restaurantes con profundas raíces españolas están organizando campañas de promoción de productos españoles y, en definitiva, de todo lo español.

No quiero terminar estas palabras sin agradecer y felicitar a mis compañeros y colaboradores de la Embajada y de cada una de sus oficinas sectoriales por la magnífica organización de este Acto. Año tras año demostráis vuestra creatividad, y lo hacéis con la misma eficacia con la que día a día volcáis profesionalidad, vocación de servicio y sentido del deber en vuestras respectivas obligaciones. A todos muchas gracias. Y hoy no quisiera olvidarme tampoco de quienes, de forma desinteresada, os dedicáis a la protección de nuestros compatriotas residentes o de visita en el país. Los Cónsules honorarios sois un elemento esencial en esa tarea abnegada y silenciosa que para nosotros no pasa desapercibida.

Mi más sincera gratitud también a todas las empresas que con desinteresada generosidad han contribuido a dar mayor brillantez a esta celebración. En varias pantallas y en la entrada de esta Residencia se hace honor a todos aquellos cuyo patrocinio nos ha provisto de cuantos servicios, alimentos y bebidas les invito ahora mismo a disfrutar.

Antes, permítanme brindar por la salud y prosperidad del Presidente Danilo Medina, de su Gobierno y de todo el pueblo dominicano.

      Queridos amigas y amigos,

   ¡Viva el Rey!    ¡Viva España!

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